La revolución de los drones está aquí. Desde el monitoreo de las fronteras hasta el suministro de suministros médicos críticos en áreas remotas en Ruanda, los drones se han vuelto tan omnipresentes hoy en día que incluso los fotógrafos de bodas usan drones para tomar fotos y grabar videos. Incluso ha llevado al surgimiento de las carreras de drones como deporte para espectadores.

El potencial y el peligro de una tecnología que se limitó en gran medida a los militares se hizo evidente para todos en septiembre cuando los rebeldes usaron drones para llevar a cabo ataques furtivos en una instalación petrolera en Arabia Saudita.

Las mejoras importantes en cámaras, sensores y capacidades de procesamiento han hecho que estos vehículos aéreos no tripulados (UAV) sean más versátiles. Y su uso está destinado a crecer. Barclays estima que el mercado mundial de drones comerciales de $ 4 mil millones alcanzará los $ 40 mil millones en cinco años, lo que resultará en un ahorro de costos de hasta $ 100 mil millones para las corporaciones.

Los enjambres de drones, o “un organismo colectivo, que comparte un cerebro distribuido para la toma de decisiones y se adapta entre sí como enjambres en la naturaleza”, verá un mayor despliegue en las esferas militares e industriales. El ataque a las instalaciones petroleras de Arabia Saudita, los rebeldes afirmaron que se usaron 10 drones, es un ejemplo de enjambre de drones.

Un enfoque principal de la investigación de drones es aumentar el número de horas que un UAV puede permanecer en el aire para que el uso y las posibilidades de implementación de estas máquinas se pueden ampliar. Algunos, como la firma alemana Volocopter, están apostando por baterías de alta capacidad, mientras que otros están explorando alimentar drones con hidrógeno, una fuente de combustible libre de emisiones que está disponible en abundancia. Otra área interesante de investigación es sobre la construcción de tecnología de anclaje y amarre.

Al igual que un pájaro se posa en una rama para descansar, los drones están siendo diseñados para agarrarse a algo así como un poste para que pueda conservar energía mientras continúa su trabajo de tomar fotos o monitorear un lugar.

También se está trabajando para desarrollar tecnología anti-drones: drones que pueden atrapar otros drones, o proyectiles de escopeta que liberan redes pesadas para arrastrar drones hacia abajo, o bloqueadores de radiofrecuencia para derribar UAV

Sencillos de adquirir y fáciles de adaptar a sistemas remotos, los drones están abriendo nuevas fronteras. Pero la tecnología es un arma de doble filo. Los gobiernos pueden usar drones para monitorear a los ciudadanos subrepticiamente. Incluso los actores no estatales pueden obtener fácilmente drones y causar estragos. Es fundamental que los innovadores y los reguladores trabajen juntos para garantizar que los UAV se utilicen para el bien mayor.

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